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Corea del Norte: ¿De qué lado están las potencias?

Corea del Norte lanzó en las últimas horas un nuevo misil, en abierto desafío al clamor de la comunidad internacional para que suspenda esos ensayos, y haciendo oídos sordos a una petición planteada horas antes en la ONU para que cese su programa atómico.

La prueba norcoreana se conoció horas después de que, en Nueva York, el Consejo de Seguridad de la ONU celebrara una sesión especial, en el nivel ministerial, para analizar las amenazas que representa el programa nuclear norcoreano. La reunión puso en relieve las diferencias entre las grandes potencias con respecto al régimen de Kim Jong-un.

El Gobierno de Estados Unidos insiste en que la ONU endurezca las sanciones al país comunista, pero también aspira a que China tome el liderazgo político usando su influencia sobre el Pyongyang.

El secretario de Estado Rex Tillerson reiteró sus llamados a Beijing para que ejerza su “influencia económica” para obligar a Corea del Norte a detener sus programas armamentísticos.

“Nosotros debemos hacer nuestra parte, pero China representa el 90% del intercambio comercial norcoreano; China tiene una influencia económica sobre Pyongyang única y su papel es particularmente importante”, afirmó el diplomático estadounidense.

El presidente Trump ha elogiado a su homólogo chino, Xi Jinping, por estar “realizando grandes esfuerzos” por frenar las actividades de Corea del Norte y dijo que el lanzamiento es una “falta de respeto” hacia el mandatario de la potencia asiática.

En respuesta, el canciller chino Wang Yi respondió a los llamados de Tillerson, advirtiendo de los riesgos de acciones militares como represalia al programa armamentístico de Pyongyang.

“El uso de la fuerza no resuelve las diferencias y solo llevará a mayores desastres”, expresó Wang, para quien el diálogo con Corea del Norte es la única vía para intentar resolver la crisis con Pyongyang.

En tanto, Rusia advirtió contra la imprudencia. En comentarios al parecer dirigidos a Washington y Pyongyang, el vicecanciller ruso Gennady Gatilov dijo que “la retórica temeraria ha llevado a una situación en la que todo el mundo se pregunta seriamente si va a haber una guerra o no”.

Pyongyang se comprometió en 2003 a participar en negociaciones con Corea del Sur, Japón, Rusia, Estados Unidos y China, pero estas conversaciones fracasaron en 2009 y el gobierno de Barack Obama no dejó de emitir sanciones y guiños para relanzar las charlas durante los siguientes ocho años.

En tanto, el régimen comunista multiplicó sus ensayos de misiles balísticos.

Fuente: Agencias