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Hospital Covid convertido en “Hospital de la Infamia”. Millones de soles se gastaron en una supuesta remodelación para atender a pacientes covid graves, pero nunca cumplió esa función

» Era marzo del año pasado y San Martín recibía el reporte del primer caso de una persona infectada con el temible virus del Covid-19 en la región, y desde aquel entonces se hizo costumbre, observar con relativa continuidad los mensajes del Gobernador Regional de San Martín, Pedro Bogarín, respecto a las medidas que se iban adoptando en referencia a la propagación del virus en toda la región.
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"Diferencia que se nota"

Hospital Covid convertido en “Hospital de la Infamia”. Millones de soles se gastaron en una supuesta remodelación para atender a pacientes covid graves, pero nunca cumplió esa función

San Martín. Era marzo del año pasado y San Martín recibía el reporte del primer caso de una persona infectada con el temible virus del Covid-19 en la región, y desde aquel entonces se hizo costumbre, observar con relativa continuidad los mensajes del Gobernador Regional de San Martín, Pedro Bogarín, respecto a las medidas que se iban adoptando en referencia a la propagación del virus en toda la región.

Fue también habitual escuchar al Gobernador Regional, decir en reiteradas oportunidades que “San Martín estaba un paso adelante del coronavirus”, lo cual con el paso de los meses se fue convirtiendo en una frase sin sentido, sobre todo cuando cientos de familias empezaron a perder a sus seres queridos, entre otros motivos, por la falta de oxígeno en los diversos establecimientos hospitalarios de la región. Dramáticas escenas de dolor, protagonizados por quienes perdían a sus familiares cada día en el periodo más crítico de la pandemia.

Fue entonces, que desde la Gobernación Regional, se tomaron varias decisiones para tratar de frenar el creciente número de muertes por Covid, entre estas la adquisición de varias plantas de oxígeno, pero además se tomó la decisión de convertir al vetusto Hospital de La Banda de Shilcayo, en un Hospital Covid, encargo que se le trasladó al Proyecto Especial Huallaga Central y Bajo Mayo.

El 21 de marzo del año 2020, esta fue la declaración del Gobernador Regional: “El hospital de La Banda de Shilcayo será acondicionado para atender a los pacientes que requieran hospitalización por casos complicados de coronavirus”. Además precisó: “que las obras estarán a cargo del Proyecto Especial Huallaga Central y Bajo Mayo y que se tomó esa decisión para enfrentar con responsabilidad y la logística necesaria, la amenaza del COVID 19 en nuestra región”.

Más de un año después de ese anuncio, el Hospital de La Banda que después de su supuesta remodelación debió quedar convertido en un operativo Hospital Covid, en lo que está convertido hoy en día, es en realidad en un “Hospital de la Infamia”, pues nunca se han cumplido los objetivos para los cuales se supone se gastaron ingentes cantidades de dinero.

Hace solo unos días, la Contraloría General de la República, a la que dicho sea de paso, ahora si oficialmente se le han restituido sus facultades sancionadoras, a través del Órgano de Control Institucional del PEHCBM, ha emitido un revelador informe que da cuenta de la calamitosa situación en que se encuentra dicho hospital.

Según el informe de control simultáneo N° 006-2021, la planta generadora de oxígeno medicinal portable, adquirida e instalada en dicho establecimiento de salud, no ha sido recepcionada, ni puesta en funcionamiento hasta la fecha, a pesar que el plazo contractual ya culminó hace varios meses; lo cual generaría el riesgo de que se incumpla la finalidad pública por la que se adquirió (pagando más de 4 millones de soles), afectando la salud de la población.

Acerca de esta situación debemos recordar que la elaboración del expediente técnico para la remodelación del Hospital de La Banda, pese a que se anunció en el mes de marzo, recién se pudo culminar en el mes de mayo, durante el periodo del Ing. Jorge Pasco Merino, como gerente del PEHCBM, asimismo se lanzó la licitación para la obra de remodelación en abril del 2020, y amparados en la emergencia que les permitía realizar contrataciones directas, contrataron “a dedo”, a un consorcio conformado por empresas que prácticamente no tenían ningún tipo de experiencia en obras similares, es decir, en la construcción o remodelación de establecimientos de salud. La buena pro se otorgó el 30 de abril del año pasado, al Consorcio Banda de Shilcayo, integrado por la empresa Inversiones Selva del Oriente SAC y el empresario José Ricardo Celis Salinas, siendo que ninguno de los dos antes había ejecutado una obra de esta naturaleza. La buena pro fue por la suma de 2 millones 780 mil 142.56 soles.

Según el contrato firmado por el PEHCBM y el mencionado consorcio indicaba que la obra debía culminarse en tan solo 30 días calendario, a partir de la entrega de terreno. El contrato se firmó el 07 de mayo del 2020, y como ya lo mencionamos la contratación se hizo de forma directa (a dedo) a dos empresas que no tenían la experiencia necesaria en este tipo de obras, algo por lo que tendrían que responder los responsables de haber contratado a dicho consorcio.

Recién el 22 de enero del 2021, el Gobernador regional daba por inaugurada una obra, para la que según versión de parte (su propia nota de prensa), se había destinado la suma de 22 millones de soles, que reproducimos tal como se publicó en aquel entonces:

“Esta renovada infraestructura ha sido posible gracias a una inversión de 22 millones de soles destinados tanto al mejoramiento de los ambientes, como al equipamiento y la adquisición de una planta de oxígeno y todo lo necesario para que funcionalmente ofrezca el servicio de salud complementario al hospital de Tarapoto, destacó la autoridad regional.

El hospital de La Banda, un proyecto esperado por la población, cuenta con servicios de emergencia, área de hospitalización con 44 camas y consultorios externos especializados. De esta manera, se busca reducir el número de referencias a otros hospitales nacionales, contribuyendo a resolver los problemas de salud de regular complejidad en nuestra región.

Así mismo, cabe destacar que las instalaciones cuentan con dieciséis camas en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), divididas en dos áreas de ocho unidades cada una, equipada con sus respectivos respiradores mecánicos y monitores de signos vitales; se suman a sus ambientes una central de esterilización y las áreas de anatomía y patología.

En preparación para su entrega, los nuevos equipos médicos y complementarios de dicho nosocomio pasaron con éxito la etapa de prueba. Se verificó la instalación y funcionamiento del equipamiento, tanto de los ventiladores mecánicos, monitores de funciones vitales y camas UCI, que complementan el plan de atención que se ha establecido por parte del gobierno regional ante la anunciada segunda ola de contagios por la COVID-19.”

Ahora contrastemos esa versión con la realidad en la que deben laborar médicos, enfermeras, técnicos, personal de limpieza, entre otros, en un hospital que como lo ha señalado en publicaciones en redes sociales, el consejero regional, Jorge Corso, simplemente “se cae a pedazos”.

El diario Amanecer obtuvo el testimonio de personal que labora en este establecimiento de salud, y damos a conocer cuál es la verdadera realidad de esta hospital en el cual según “confesión de parte”, el Gobierno Regional habría invertido la suma de 22 millones de soles: “El hospital de La Banda no está en óptimas condiciones para brindar atención a los pacientes, no es justo trabajar en un área de emergencia donde no hay ni un lavatorio para lavarse las manos, no es justo tener una central de esterilización con equipos nuevos, dos autoclaves y dos lavadoras desinfectadoras, entre otros equipos, malográndose en los pasadizos, porque no se pueden instalar debido a que la infraestructura no es la adecuada, y hasta ahora no aprueban el expediente para corregir, no es justo tener una planta de oxígeno que hasta ahora no funciona, no es justo que los pacientes lleven sus propios alimentos porque el hospital no les da comida. Es un hospital en pésimas condiciones de infraestructura. Y para remate se está cayendo a pedazos por utilizar lejía en la desinfección de ambientes, porque a las autoridades les parece más barato gastar en un galón de lejía de 10 soles que en un desinfectante adecuado. A las autoridades no les importa la salud de la población, porque si fuese así hace rato hubiesen arreglado el mamarracho de hospital que remodelaron para dar una buena atención a los pacientes”.

Y frente a todos estos hechos realmente escandalosos ¿Han hecho algo nuestros congresistas? ¿Ha hecho algo la Defensoría del Pueblo en todo este tiempo? ¿Han hecho algo más los demás consejeros regionales? ¿Ha hecho algo el Ministerio Público? ¿Ha hecho algo la Procuraduría Pública Anticorrupción? ¿Se han pronunciado los alcaldes de Tarapoto, La Banda de Shilcayo y Morales, frente a este grave hecho que afecta a sus pobladores? Y haciendo incluso un mea culpa ¿Por qué los medios de comunicación hemos guardado silencio cómplice frente a estos terribles hechos que atentan contra el derecho primordial de las personas de recibir una adecuada y oportuna atención en salud, más aún en medio de una grave crisis sanitaria por la pandemia?

Es hora de que nuestro gobernador regional también le de cara a la población y se dé a conocer que medidas concretas se han tomado contra los responsables de que el hospital de La Banda de Shilcayo, en vez de convertirse en un hospital Covid, como lo anunció en su momento, se haya terminado convirtiendo en un “Hospital de la Infamia”. (Diario Amanecer)

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