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Septuagenario se gana la vida vendiendo helados

» El hombre de 70 años, nacido en Cajamarca, trabaja todos los días vendiendo helados en Moyobamba desde 1995, pero su relación con los helados viene de muchos años atrás, pues confiesa que toda su vida los ha vendido.
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"Diferencia que se nota"

Septuagenario se gana la vida vendiendo heladosDesde hace 28 años en la plaza de Moyobamba.

Moyobamba. José Castinaldo, es un hombre que desde hace 28 años viene empujando su carrito de helados por la Plaza de Armas de Moyobamba.

El hombre de 70 años, nacido en Cajamarca, trabaja todos los días vendiendo helados en Moyobamba desde 1995, pero su relación con los helados viene de muchos años atrás, pues confiesa que toda su vida los ha vendido.

El helado es uno de los postres preferidos por todos durante las épocas de intenso calor, por eso Castinaldo a las 9 de la mañana ya se encuentra vendiendo sus helados y se regresa a su casa cuando ve que el sol se va ocultando.

Ofrece barquillos de helado de S/ 1.00 y de S/ 1.50, dependiendo de la porción y del tamaño del barquillo, a los que acompaña con fudge y chispitas de chocolate. A veces hace una excepción con los niños que le piden una bolita de helado y les vende a S/ 0.50.

No tiene estudios primarios, pero aprendió a sumar y a restar para poder vender. “No me pueden hacer la pilla”, dice mientras se carcajea.

Al salir de su natal Cajamarca, llegó a Tarapoto para trabajar para Daniel Villacis, vendiendo helados de coco y aguaje de la heladería “La Muyuna”. Años después llegaría a Moyobamba para vender helados Yámboly y enamorarse de nuestra acogedora ciudad.

“Moyobamba es una ciudad muy linda, yo vivo feliz aquí. Recuerdo que cuando llegué, Moyobamba era pequeña y no había tantas cosas como ahora”, dice Castinaldo con una gran sonrisa.

Ha dejado de trabajar con heladerías porque le resulta mejor comprar él mismo 5 litros de helados y vaciarlos en su carrito.

Hoy en día su fiel compañero es únicamente su carrito de helados, pues no ha tenido suerte en el amor, debido a que se separó de la madre de sus hijos, quienes tampoco viven con él porque ellos han formado sus propias familias.

El septuagenario también dijo que seguirá vendiendo helados hasta que el peso de los años se lo impida y se despidió con un gran consejo para todos nosotros: “Vivan de lo mejor, pórtense bien y coman helado”. (Astrit Lazón)

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